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Noto como se me acelera el corazón, como se agita mi respiración, mi pulso esta temblando, veo en tus ojos el deseo de que por fin seamos uno, ese momento que tanto llevo esperando, anhelando, casi suplicando desde el momento en el que sentí que serias mía, pero que a la vez he ido retrasando para no precipitarme y cometer el mismo error que tantas veces antes he cometido. Es ahora, en este justo instante, en cuanto cierre los ojos y te bese, todo habrá terminado y empezado de nuevo, una vez mas. Pero eso ahora no importa, es exactamente lo que los dos deseamos. Tu y yo, en esta habitación que siempre ha simbolizado soledad para mi, pero que esta vez, cobra un nuevo sentido…

….

Cierro la puerta y me paro frente a ti…

Te beso, como se que a ti te gusta, como he estado aprendiendo y practicando desde que nos conocemos. Suave y dulcemente, disfrutando de la calma que precede a la tormenta, de cada segundo, cada efímero instante. Al mismo tiempo te acaricio, poco a poco, la espalda, las caderas, el cuello y las mejillas… voy paseando por tu cuerpo con mis manos.

Paso a paso, mi cuerpo va perdiendo el control, mis besos se tornan lametones, que van bailando por la comisura de tus labios. Te pego pequeños mordiscos, sin hacerte daño, pero haciéndote notar que los deseo de verdad. Mi danza se extiende por tu rostro, por tu cuello, sube por tus orejas y vuelve a empezar, acompasando su ritmo con mis manos, que siguen dando vueltas a sus anchas por tus hombros, mejillas y caderas… pero poco a poco el baile es mas agresivo, y las caricias se convierten en agarrones, en mis dedos y mis palmas restregándose contra tu piel y presionando tu cuerpo contra el mio, como intentando conseguir que te fundas conmigo, pero que por culpa de una barrera fisica llamada cuerpo no pudiera conseguirlo, entonces te miro fijamente a los ojos y…

-Te quiero.

Sin dejarte tiempo a responder, pongo mis manos sobre tu boca, impidiendo que pronuncies palabra alguna, pero siempre, sin dejar de mirarte. En silencio, te voy desnudando, poco a poco, contemplando cada centímetro de tu ser, pero con cuidado, como si estuviera profanando un mundo nuevo, lleno de maravillas y belleza, pero frágil como un bebe recién nacido.

Te empujo contra la cama, aun no es necesario que me quite la ropa. Con mi mano izquierda pongo tus dos manos en alto, las sujeto apoyándome en el cabecero de la cama y con la derecha, sigo descubriendo nuevos recovecos de mi nuevo mundo particular llamado “tu cuerpo”.

Alargado junto a ti, a mi merced, te beso, mientras marco un largo recorrido por tu vientre, insinuando que voy bajando poco a poco o que me acerco a la órbita de tus preciosos pechos, pero sin llegar a tocar nada, me encanta hacer esperar, adoro retrasar el momento, no me importa cuanto suspires o jadees, vamos a amarnos hasta que salga el sol, pero tu eso, ni te lo imaginas.

Mi mano va ganando terreno, y poco a poco, va rozando mas parte de ti. Las lineas son mas longevas, los círculos cubren todo tu vientre, ya noto el tacto de tus esponjosos senos, la rugosidad de tu perfectos pezones, puedo notar como tu corazón se acelera, como tu cuerpo reclama poco a poco mas y mas. Te miro fijamente, y mi mano termina de bajar, llegando a su destino final…

Es algo nuevo para mi, no conozco tu cuerpo, no conozco tus gustos, voy totalmente a ciegas, me voy dejando llevar, penetrando y masajeando tu clítoris a razón de tus gemidos, como si fueran una especie de alarma que me indica cuando lo estoy haciendo bien. Adoro la sensacion de estar satisfaciendote, me llena y me excita, me anima a seguir, saca el animal que llevo dentro, pero no quiero emocionarme, bestia tiene que jugar un rato mas con su bella, tiene que conseguir que desee con toda su alma al príncipe que lleva dentro.

Sigo con el juego, escuchando el dulce sonido de tu voz femenina pervertida por el placer carnal. No pienso parar hasta que estés satisfecha como mínimo una vez. Acelero y reduzco la intensidad, aumento la fuerza paulatinamente. Noto estremecerse todo tu interior, como estuvieras poseída por el demonio de la lujuria, como si el placer quisiera salir de tu cuerpo en forma de espasmos, y finalmente, tras una larga sesión de juegos, contemplo mi parte favorita del espectáculo… tu explosión. El orgasmo, ese enorme cuadro pintado a mano, esculpido en mármol y relatado en libros, con el mero hecho de pronunciar esas palabras, ya se me ilumina la mirada. No creo que haya nada mas hermoso en la faz de la tierra que provocarle uno de esos a tu ser mas querido.

Llevamos uno, me quedo tranquilo, aunque todas las fuerzas del planeta vinieran a joder este momento, yo me daría por satisfecho, he conseguido lo que me proponía. Va siendo hora de que me desnude.

Me tumbo sobre ti, pegando todo lo que puedo mi piel contra la tuya, notándote junto a mi, tu calor, tu aroma, tu suavidad… Desearía poder fundirme contigo, pero las leyes del universo no me lo permiten, es una cruel injusticia, pero lo acepto a regañadientes.

Restriego mi pierna entre tus muslos, con fuerza, haciéndote notar que esta ahí. Te envuelvo entre mis brazos y continuo besandote. Juego y juego, mas tiempo del necesario, esperando escuchar unas palabras que deseo que salgan de tus labios, pero que se que no dirás por voluntad propia. Las primeras de la noche.

-Quieres hacerlo?

-Si…

-No te veo muy convencida.

-Si.

-Esta bien…

Empiezo a besar tu cuello, y poco a poco, voy bajando, marcando tu silueta con mis manos, como si la dibujara. Mi cabeza pasa entre tus pechos, haciendo una pequeña parada en tus pezones y lamiéndolos como si fueran pequeños caramelitos rosados, una vez mas, me tomo mi tiempo, no hay prisa.

Sigo hacia abajo, hacia tu monte de venus. Marcando con mi lengua el camino, como si me fuera a perder durante el trayecto y no pudiera regresar.

Llego a la tierra prometida, el lugar al que muchos hombres antes que yo han intentado llegar y han fracasado en mayor o menor medida. Te lamo, primero suave, disfrutando de la textura en mi boca, grabando en mi memoria el relieve de cada milímetro, y después fuerte, intentando estremecer este pequeño tesoro rosado recién encontrado. Jugueteo con tu clítoris entre mis labios, dibujando círculos con la lengua, pero me canso rápido y decido tacharlo, dibujare algo nuevo, un cuadrado tal vez, adoro tanto pintar sobre este lienzo, que tal vez me mude aquí. Noto tus manos en mi cabeza y alzo la vista para disfrutar del esplendor de tus contracciones y tu mirada perdida. Decido que mis dedos también pueden jugar. Monto mi propia fiesta particular en tus genitales, notando como tu temperatura se eleva aun mas, y como paso a paso va llegando el éxtasis final. Pero justo antes de la explosión… paro. Contemplo tu cara de desconcierto desde un angulo que adoro.

-Quieres hacerlo o no?

-Ya te he dicho que si.

-No te veo demasiado convencida.-Sonrío maliciosamente.-Estas segura que quieres?

-Joder, si!

-Suplicamelo!- Eso es lo que esperaba, que supliques por mi amor.

-Por favor! Metem…

Y sin dejar que termines de articular la palabra, te penetro, de golpe, con fuerza, pasando mis brazos por debajo de los tuyos cogiéndote por el omóplato, para estamparte contra mi. Dios mio, la espera ha valido la pena, durante un segundo me has dicho el “te amo” mas sincero del universo en forma de gemido. No debo perder el control ahora, empieza lo bueno.

Primero despacio, con intervalos marcados, pero con fuerza. Quiero que notes el movimiento, quiero escuchar tus gemidos cada vez que mi cadera tope contra la tuya, quiero ver como crece el placer, notando como tu cuerpo se estremece y se retuerce, como arañas mi espalda y muerdes mi cuello, como me miras a los ojos y me dices “te deseo” sin pronunciar palabra alguna.

Se acerca el climax, cojo tus piernas y las apoyo sobre las mis hombros. La penetración es profunda, noto todo tu interior, es probablemente lo mas unido a ti que pueda estar en mi vida físicamente. Acelero el ritmo, mas y mas rapido cada vez, tus gemidos son casi gritos de placer, y finalmente… te corres. Te abrazo con fuerza, dejo de penetrarte, pero sin sacar el miembro. Me sueltas, pareces cansada, como si ya hubiera terminado, como si te supiera el mal el hecho de haberte corrido sin que yo hubiera terminado.

-Sabes que esto acaba de empezar, no?

-Estas loco.

-No, estoy enamorado. Se que algún día terminaras marchandote, quizas no hoy ni mañana, no se porque sera esta vez, pero se que te iras de mi lado para siempre. Pero hay algo que tengo claro. Esta noche… Esta noche eres mía, y vamos a hacer el amor hasta que amanezca, solos tu y yo. No existe el tiempo.

Son las tres de la madrugada, estoy con la persona que amo y lleno de energía… Queda mucha noche por delante, mi espalda necesita cicatrices nuevas…

PD: Y nueve meses mas tarde, tuvieron un niño. Chicos, usad proteccion! XD