[audio:http://www.malkevnia.com/wp-content/uploads/2010/11/Una-carta-ensangrentada.mp3|titles=Una carta ensangrentada]

“Caminando por el campo
entre flores vi que había
una carta ensangrentada
de 40 años hacía,
saque la carta del sobre
para ver lo que ponía
y entre lagrimas leí
lo que en ella así decía.
Madre anoche en la trinchera,
entre el fuego y la metralla,
vi al enemigo correr,
la noche estaba cerrada,
le apunte con mi fusil
y al tiempo que disparaba,
una luz iluminó
el rostro que yo mataba.
Era mi amigo José,
compañero de escuela,
con quien tanto yo jugué
a soldados y a trincheras.
Ahora el juego se acabó
y mi amigo yace en tierra.
Madre yo quiero morir,
ya estoy harto de esta guerra.
Si yo te vuelvo a escribir,
tal vez sea desde el cielo,
donde encontraré a José
y jugaremos de nuevo.
Dos claveles en el agua
nunca pueden marchitarse,
dos amigos que se quieren
nunca pueden olvidarse.”

Se me encogía el corazón al escuchar como treinta hombres repetían cada linea justo después de mi, acompañado del sonido de las botas chocando al unisono contra el suelo al ritmo de paso ligero.

No importaba como sonara, no importaban los jadeos de cansancio, solo importaba una cosa, tirar para adelante.