Existe un lugar en el tiempo donde el ahora es eterno.
Un refugio de tempestades, para el errante viajero.
Allí busca cobijo en las frías noches de invierno.
Encontrará cincelado, en el marmol del recuerdo,
una mirada perdida, una duda, un momento.
Y en mitad de la sala, congelados dos amantes,
intercambian palabras, sin decirse nada.