[audio:http://www.malkevnia.com/wp-content/uploads/2011/12/Band-Of-Horses-The-Funeral-2006.mp3|titles=Band Of Horses – The Funeral]

Ahora mismo estarás a mil kilómetros de mi, o quizás a tan solo unos metros, pero yo jamás lo sabré, y tú no intentaras cambiarlo, y no lo harás porque no soy más que una pequeña pestaña en tu navegador, o quizás ni eso.

Seguidores de Twitter, de Formspring, amigos en Facebook, contactos en Google+, cualquier otro apodo cariñoso en cualquier otra red social… no significan nada para mi, no me parecen más que números y frases vacías, gente con la que hablo hoy porque están tan aburridos y perdidos como yo, y que probablemente mañana me borren sin pestañear, o simples participantes de un concurso de popularidad que no lleva a ningún sitio. Pueden pasar años sin que desaparezcan, pero mientras tanto, voy a seguir estando aquí, siendo consciente de la existencia real de solo unos pocos. Algunos ya han desaparecido, y probablemente por eso estoy ahora escribiendo esto, para plasmar ese sentimiento de no valer una mierda que tantas veces siento.

Cuesta discernir lo que es real y lo que es falso en la social media? Me duele ver cómo una cantidad enorme de gente se deja arrastrar por esta falsedad, por el vaporoso éxito y la translucida popularidad, se autodenominan estrellas, concursantes TOP de algo que no existe, y apenas son un nombre y una imagen que ni tan solo es suya. No son nada, cualquiera podría coger su cuenta un día y nadie sería capaz de notar la diferencia, y si lo hicieran, no podrían hacer nada con ese conocimiento. Personalidades extremistas, comentarios que no dirían en la vida real, el nulo peligro y la facilidad de decir lo que se piensa, todo el tiempo del mundo para pensar la frase perfecta. Cuanto hay de real y cuanto de falso?

Una vez estuve enamorado de una chica, una muchacha cercana, apenas a un par de pueblos de distancia. Estuvimos hablando durante más de un año y medio, tonteamos he incluso llegamos a querernos. Solo nos vimos dos veces, ni tan solo sé donde vive, ella lo sabe casi todo de mi. Para ella no soy más que un extraño en forma de pestañita de MSN, que parpadea cuando quiere decir algo, incapaz de llegar a más, a días un pozo de desahogo, a días un entretenimiento cuando no hay nada que hacer, algo que olvidar cuando se esta ocupado y que recordar un domingo por la tarde mientras se toma una tostada frente al televisor, “Que habrá sido de ese chico?”. Y si me molesta, lo cierro. Eso soy yo, un nik bonito que ni tan solo tiene hacia donde salir corriendo cuando pasa lo peor.

La efimeridad de todo esto, el fácil bloquear y desaparecer, la gente yendo y viniendo, los supuestos smails y megusta que no me dicen nada ni tan siquiera creo. Los quiero conocerte pero jamas lo haré, los eres especial, diferente, único, pero no pienso mover un dedo por verte y los te borro porque hemos tenido una discusión estúpida.

Lo que más me duele de todo esto es que nunca podré saber lo que es o ha sido real y lo que no, aunque eso, por desgracia, también pasa fuera de ese mundo, aunque al menos allí, si se hacia donde correr.