[audio:http://www.malkevnia.com/wp-content/uploads/2011/03/Pierre-Van-Dormael-Mr-Nobody.mp3|titles=Pierre Van Dormael]

No puedo evitar pensar en lo estúpido de mi fe hacia algunas personas, no puedo evitar ser un iluso cuando se trata de alguien importante para mi, no puedo evitar imaginarme un mundo de cine conmigo como protagonista, no puedo evitar ver como el tiempo se lo lleva todo y yo sigo impasible luchando contra la realidad, no puedo evitar luchar contra el hacerme mayor una y otra vez, no puedo evitar ser quien soy, porque sin eso, soy un Don Nadie.

A lo lejos veo una forma, es ella? Faltan tres minutos para las siete, puede que haya llegado pronto, corro todo lo rápido que puedo para no hacerle esperar ni un segundo mas ante este frío helador. Tomaremos un chocolate caliente y un café, que se que a ella no le gusta el chocolate.

A medida que me acerco, la silueta se va volviendo mas evidente, aunque yo, no quiero darme cuenta de ello. Quiero creer que ese estúpido foco fundido es ella, que mi vista me engaña y me hace creer cosas que no son, un par de pasitos mas y me daré cuenta de mi error. Adiós a sentirme culpable por algo que desconozco, adiós a esa espinita que me duele un poco cada vez que me pregunto que ha cambiado para que me odie.

Maldito puente, he tenido que subir por el lado largo, tengo que hacer mas camino, hago un ultimo sprint. Mis pesados pasos hacen vibrar el suelo de la estructura levemente, mis ojos no paran de mirar al suelo porque no quieren enfrentarse a la realidad. Giro la esquina, apoyo mis manos en mis rodillas, exhalo por el cansancio, alzo la cabeza, abro los ojos, allí no hay nadie.

Solo son las siete, no pasa nada, Helena nunca ha sido la chica mas puntual del mundo, se habrá liado con algo, estará indecisa o puede que se haya olvidado, pero seguro que aparece, la chica que conocí nunca hubiera faltado a una cosa así, aunque fuera por simple curiosidad o cortesía.

Hace un frío que pela, mejor me pongo la capucha y meto las manos en la chaqueta a lo muñón. Miro al infinito, esta atardeciendo, recuerdo que ella siempre le hacia fotos desde su ventana, quizás ese es el motivo de su retraso, o puede que este sumergida en sus libros o escribiendo. Si, seguro que es eso.

Los minutos pasan, mis dedos se van congelando, estoy todo lo atento que puedo, seguro que en cualquier momento tras alguna esquina la veo asomarse una cabecita comprobando que ahí estoy, con eso me vale, me daría por satisfecho. Podría afirmar que aun existe un atisbo de lo que la convertía en esa personita tan especial, cogería la poca dignidad que me queda y me largaría de ahí.

Ya es de noche, tal vez me equivoqué de hora y le puse las ocho. Saco el móvil, compruebo el sms, no, dije a las siete. Aparecerá, se que aparecerá.

Los malditos focos del puente están todos rotos y no veo a las escasas personas que pasan por este hasta que están a un metro de mi. Alguien viene! Otro corredor… malditos estupidos! Fuera de mi puente!

Cuanto ha pasado ya? No me siento las manos ni los dedos de los pies…

Espera! Por allí viene una chica, es castaña, esta un poco cambiada, pero hace mucho que no la veo, es ella, es ella, seguro! Corro hacia ella, no importa que se haya retrasado, saco las manos de la chaqueta, le voy a dar un abrazo de los que hacen época, después iremos a tomar un…

Sus mejillas… Son distintas? Una extraña me mira asustada, probablemente, con la poca luz que hay y con la capucha puesta, habrá pensado que soy un violador o algo así. Sale corriendo.

Apoyo los pies sobre la barandilla, cojo aire, ojala todo el mundo me escuche y piense que estoy loco. AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Luces, cámaras, acción!

Viene la lluvia, genial, la escena perfecta de dramatismo absoluto.

Un año después de llorar por ultima vez, no puedo evitar hacerlo de nuevo, y por la misma jodida persona. Me doy asco.

Después de patalear como un niño de cinco años negándome a irme de ahí, recibo un sms. Es movistar, con uno de sus anuncios, justo la dosis de realidad que necesito para dejar el dichoso puente y volver a mi vida una vez mas.

Mientras me alejo, no puedo evitar girarme y mirar mi puente azul, ahora oscurecido por la noche. Un puente azul que no solo no me ha permitido escapar de mis problemas, si no que me ha demostrado que ya nunca lo volverá a hacer.

-Has llorado?

-Yo nunca lloro, soy un niño grande.