Con mi americana cutre de ante, los pantalones negros más sosos que tenía, una corbata negra con símbolos de poker y una camisa blanca como armadura, con mi cuasi inexistente labia, una carpeta con apuntes y contratos como arma y con una sonrisa como escudo, me encontraba yo pateando las calles de Valencia en busca de victimas.

La escasez absoluta de curro y la desesperación habían ido acrecentando el rango de búsqueda de trabajos. Ya no importaba el qué, mientras diera dinero, lo haría. Todo por conseguir estabilidad.

Me topé con un trabajo que me vendieron como panacea, un trabajo a puerta fria. Escribo esta entrada para describir en que consiste el trabajo, porque evitarlo y como es una jornada de trabajo normal.

Empecemos con la entrevista. Me llaman y me dicen que voy a trabajar en una empresa de marketing; que no es necesario tener experiencia previa, algo que me suena verdaderamente extraño y finalmente me citan para el día siguiente. Yo con toda la ilusión, me quito los piercings, me aseo y me pongo la ropa mas formal que tengo, que para el mundo en general, se consideraría como semi informal.

Llego, y ante mi sorpresa me encuentro a otros tantos esperando para la entrevista, a cada cual más raro, con piercings, dilataciones, un ojo vago, pintas chungas, dos hermanos gemelos… y todo ello aderezado con música discotequera de fondo. Vamos, menos profesional imposible. Pero me antepongo a lo bizarro de la escena y paso a la entrevista.

Dura cinco minutos, enseguida me dice que trabajan para Iberdrola, y yo hago memoria, ya que LCMYAGQMEPLN trabajó en eso. Le digo que se de que va, que no hace falta que me explique y me dice que se trabaja de la una a las ocho, de lunes a viernes, a comisión y sin sueldo base. Que me llamarían más tarde ese día para confirmarme si me cogían o no.

Esa misma tarde me llaman y me dicen que al día siguiente tenía el día de prueba y si lo pasaba, me cogían.

Aparezco al día siguiente en la oficina. De nuevo esa música a toda hostia, gritos, palmas y risas, eso parece más un antro ilegal que una oficina. Solo hay dos habitaciones y un baño, una de las habitaciones era la de “practicas” cosa que explicaré más tarde y la otra tenía un escritorio y poco más, que es donde me hicieron la entrevista.

De nuevo a esperar, aunque esta vez solo había otra chica. Cesan los gritos, paran la musica y unas veinte personas salen de la habitación, cada una a lo suyo aunque motivadisimos. Me hacen entrar en la sala de entrevistas, me presentan al que sería mi evaluador y me dicen que solo cogerán a uno de los dos (vamos, o la chica o a mi). En ese momento pensé que yo no tenía tetas y no me iban a coger.

Me voy con ese hombrecillo a un pueblo alejado de la mano de Dios. Por ser el primer día, el me paga el metro, que generoso.

Al llegar, nos colamos en un portal. Subimos al ultimo piso y me enseña como se hace. Básicamente tocamos puerta por puerta molestando a los vecinos y ofreciendo descuentos en la factura de la luz. Todo eso muy adornado y con una sonrisa en la cara. No parece difícil, y justo ese día todo el mundo parece muy alegre y dispuesto a aceptar el cambio de compañía facturadora.

Así pasamos unas cuatro horitas, después llama a su jefe, el que me hizo la entrevista y me pasa el teléfono. Me dice que me han cogido, que vaya al día siguiente a trabajar. Entonces mi instructor me deja ahí tirado y se va a seguir “vendiendo hasta su puta madre”, yo con apenas cuatro euros y en un pueblucho a tomar por culo. Si no hubiera tenido el IPhone, aun seguiría ahí.

El caso, que hago eso durante dos días más, sin ganar nada, claro, todo lo contrario, perdiendo dinero entre viaje y comida. Cada día trabajando dos horitas más. Es decir, el primer día cuatro, el segundo seis, y el tercero ocho. Pero aquí es donde viene la trampa, y es lo que voy a explicar a continuación.

Te dicen que vas a trabajar de la una a las ocho. Y una mierda! Entras a las diez y media, para practicar. Es decir, te “obligan” a ir, pero eso no lo cuentan como horas de trabajo, sino como instrucción. Y eso se traduce en unas veinte personas en una habitación sin sillas practicando lo que se conoce como “pitch”, un sistema para convencer a la gente y con el que llevar el control de la situación. Buena cara, sonrisa natural, nunca parar de hablar, no dejar pensar al cliente, tener confianza en uno mismo y mucha más parafernalia como tipos de impulsos y demás. Después de eso, te echan una charla motivacional, que si somos tiburones, que si puedes ganar tanto y patatim, patatam; seguido de una especie de concurso donde se va diciendo quien ha ganado más o menos dinero el día anterior. He de reconocer que hay gente que se llevaba casi cada día unos 150 euros. Ademas de eso, no terminas a las ocho, sino a partir de las nueve, ya que se tienen que reunir todos para apuntar lo que han vendido y siempre hay alguien que llega tarde. Por no comentar el hecho de estar en el culo del mundo y perder tu hora de camino de vuelta.

Me dicen que el sábado no hace falta que vaya, que es opcional. Así que aparezco el lunes y empiezo a currar. Voy con el hombrecillo de siempre, que me utiliza como “factor pena” por ser el chico nuevo que esta en practicas y si no lo hace bien, le echan. Esa trola, siempre que iba con el.

Por la tarde me suelta a mis anchas, por fin podía ganar dinero, y ese día consigo hacer cuatro contratos. Perfecto, sesenta euros. Aunque al día siguiente al facturar, fallan cosas y de esos cuatro, solo puedo facturar dos.

Martes, esta vez vamos al centro de Valencia. La cosa cambia, la gente es super agresiva, los comerciales han visitado ochenta veces sus puertas. Están literalmente hasta los cojones. Malas caras, gritos, gente chunga, amenazas… y ni un solo contrato. Un día entero perdido.

Ese día hablo con el jefe, y le pregunto si los sábados se trabaja. Me dice que si. Sorpresa! Otra más! Aunque solo de doce a tres. Si, ya me conozco sus de doce a tres, son como los “ya estoy llegando” de la gente impuntual.

Le explico que yo he venido a Valencia para estar con mi chica, y que solo puedo verla los viernes y los sábados por los estudios, que si no la veo, no le voy a resultar productivo porque estaré totalmente desmotivado, que a mi no se me motiva con dinero, sino con tiempo a su lado. Me dice que no hay problema, que si cumplo los objetivos, me lo dará libre. Aunque no me dice que objetivos son esos, pero no le doy importancia, supongo que con que me esfuerce a tope, será suficiente.

Miércoles, vuelvo a la carga. A tope con todo, me da igual que la gente se queje, les estoy haciendo el favor de ahorrarles pasta. No, no, no, no, no, no, no… A tomar por culo! Qué puta mierda de curro, seis putas horas perdidas para encima perder dinero. Subo a la azotea del edificio donde me encuentro y llamo a mi chica. Me tranquiliza, me dice que sonría y que puedo hacerlo. Consigo hacer uno grande, cuarenta euros. Al menos compenso todo lo gastado. En el punto de reunión el supervisor me dice que no he cumplido el objetivo del día. Eso me huele mal…

Día siguiente. Llego desmotivado porque se que me la van a jugar con el sabado, pero intento conseguir vender algo. Nada de nada… ademas de que un tío casi me suelta una hostia porque me pilló subiendo en el ascensor. Debo señalar, eso si, que en una de las puertas, una chica de unos diecisiete años estaba dando clases de piano, y le pedí por favor que me dejara tocar un poco, que llevaba un día de mierda y llevaba meses sin tocar porque tuve que dejar el mio en Mallorca. Probablemente ese es el único momento de paz y tranquilidad de toda la semana. Eso me recuerda que tengo que agredecerselo algún día…

Total, cero ventas, tampoco cumplo el objetivo.

Viernes, a uno del grupo se le escapa la pregunta. Este sábado con la churri, no? Entonces miro a mi supervisor y me dice… Bueno, no has cumplido el objetivo. Eso a primera hora de la mañana, supongo que se lo había intentando guardar para soltarme el hostiazo al final del día. Mosqueado, directamente es que ni me apetecía abrir puertas o terminaría prendiéndole fuego a alguien.

Pero bueno, era viernes, pude ver a mi chica y me relajé un poco.

Sábado, me hacen ir, como no, a las diez y media, no a las doce, cosa que para empezar me tocó un monton los cojones, pero cuando intenté decirle que solo iría a currar y no a practicar, me dijo que era para arreglar unos papeles.

Llego… Para almorzar! y encima me doy cuenta de que faltan dos. Donde están? No lo sabe. Vale, eso ya es la gota que colma el vaso.

Le digo que esto no va así, que yo necesito el dinero para poder quedarme en Valencia y estar feliz, que en Mallorca estaba la mar de contento y podía estar en casa de papi sin dar un palo al agua si quería. No vale la pena amargarme la existencia y vivir para trabajar, quitándome el poco tiempo que tengo para estar con ella y ganar una puta mierda que apenas me da para pagar el alquiler. El jefe lo ve todo y me dice que me vaya a casa, que vuelva el lunes.

El lunes me echan por no llegar al mínimo de ventas.

Una semana perdida, llena de malas caras y solo setenta euros ganados.

Esa es mi experiencia. Mala experiencia, pero no es la única que se puede tener, ya que si no tienes escrúpulos, posees mucha labia, eres ambicioso y no tienes demasiada vida social, puedes ganar mucha pasta. Y con eso, paso a aclarar el funcionamiento de todo, porque en realidad, se puede llegar a ganar pasta.

Cosas a tener muy en cuenta:

-Te quitan el 10% de lo que ganas en función de calidad. Yo de esos setenta, solo recibiré sesenta y tres. Aunque eso te lo devuelven a los seis meses si sigues trabajando en la empresa.

-Eres autónomo, y por ende, cada tres meses tienes que pagar el porcentaje de IVA que has ganado. Ahora si no voy mal, está a 18%. Vamos, que si ganas 1000 al mes, cada tres meses tienes que pagar 540 euros. Puedes desgravar, pero te ahorrarás demasiado.

-No tienes seguridad social, ni paro, ni finiquito ni hostias.

-Aunque seas autónomo, no eres el jefe, estas trabajando para otra persona. Es el rollo ese piramidal. Si por contrato se ganan 50, tu te llevas el 60% y el 40% restante se lo reparten tus superiores.

-Te dicen que vender es fácil, y no lo es para nada. Hay que exagerar, mentir un poco y aguantar cientos y cientos de quejas, gritos y portazos.

Lo único bueno:

-Tienen unos requisitos bajos, que si se te da bien vender, son fáciles de conseguir, con los cuales, asciendes rápidamente y si eres una persona motivada y sabes afrontar la extrema dureza psicológica del curro, en menos de un año, puedes llegar a ser el jefe de una de esas oficinas, y ganar más de 1000 euros por semana.

-Dije que tenía grado medio, pero no me pidieron ni el titulo de la ESO. Así que aunque no tengas estudios, ni te los piden.