[audio:http://www.malkevnia.com/wp-content/uploads/2011/03/Wear-your-love-like-heaven-Donovan.mp3|titles=Wear your love like heaven]

-Tu, perrancano, no ves el bonito dia que hace? Sal al jardín anda, y juega un rato con la niña.

-Ya podría haber salido tranquila y adicta a los vídeos, como yo, y no una loca hiperactiva como su madre.

Puedo percibir sin tan solo mirarla que esta poniendo su mirada, esa que pone cada vez que le toco un poquito las narices y que tanto me gusta, una mirada solo superable por la que pone cada vez que la beso y le digo “te quiero”.

Me levanto del sofa, me dirijo hacia el jardín subiendo un pequeño escalón, ya que el salón esta a dos alturas. La puerta esta abierta, como siempre en esta época del año, para que pase el aire y la casa este bien fresquita.

Joder, vaya calorazo aunque estemos en la sombra, no se como Perséfone puede pasarse aquí casi todo el día.

-Mira papi, te he dibujado un castillo.- Dice la niña mas mona del mundo con un vestidito azul a topos blancos y unas medias purpuras. Cada vez que me mira con sus ojitos verdes y su increible sonrisa no puedo evitar sentirme el hombre mas afortunado del mundo. Sin duda es igual que su madre, la misma mirada inocente a la par que picarona, el mismo pelo claro y liso y ese tono de piel tan paliducho. Esta tirada en el suelo, jugando con sus muñecos en el césped.

-Déjame verlo?- Mete la mano debajo suyo y saca un cuaderno de bocetos que me regalo Lix hace muchos años y que nunca llegue a utilizar, se lo di a ella porque le gustaba mucho. Había dibujado un castillo, y junto a el, un caballero y un dragón escupiendo fuego, todo con colores ultracontrastados, como si intentara que me diera un ataque epiléptico, aunque de una forma super tierna. Sobre el caballero ponía papi, lo que hace que se me reblandezca la patata, ella cree que soy una especie de héroe desde que apague el incendio que Ezio provoco mientras intentaba cocinar Dios sabrá que.

-Quien es el caballero?

-Eres tu papi.- Si no es la voz mas dulce que he escuchado en mi vida, que muera aquí mismo atravesado por un rayo.

-Y ahora que haces borreguita?

-Juego a que Batman se casa con Robin.- Niños… si supiera lo gracioso que llega a sonar eso en mi cabeza, seguro que no lo diria de esa forma.

-Y porque no lo casas con Hulk? Esta mas cachas, a Batman le gustan los cachas.

-No, Batman se casa con Robin, a Hulk le gusta Blanca, que también es verde.- Me gusta su forma de atar cabos.

Desde dentro de la casa, escucho una voz.

-Papa!- Es Ezio, seguro que esta siendo super mando con la PS4 y necesita ayuda.

-Borreguita, voy a ver a tu hermano, pero antes te contare un secreto. ¿Sabes porque papi te trae cada semana un muñeco nuevo?

-No, papi, ¿porque?

-Porque son todos amigos míos, y si te portas bien y estudias mucho, cuando seas mayor te los presentare.

-¿En serio papi?- Le brillan los ojos de ilusión, no entiendo como de alguien como yo ha podido salir algo tan hermoso como eso.

-Claro, y te enseñaran a tener superpoderes como los de tu papi. Pero sabes que no te los puedo enseñar yo, o me llevarían a la cárcel, hay que ser superprofesor para eso.

-Ya, papi, ya lo se, solo trucos de cartas o monedas, los demás están prohibidos.

-Esa es mi niña.

-Papa!! -Se escucha de nuevo desde dentro de la casa.

-Voy pesado! -Le doy un besito en la frente a Perséfone y la dejo que siga casando a superheroes. Entro en casa, atravieso el salón, subo las escaleras y entro en la habitación de Ezio. Su cuarto esta ordenado, básicamente porque se tira la vida jugando a la videoconsola, me recuerda a mi, no solo en personalidad, también físicamente, tiene mi pelo rizado, mi fea nariz, aunque a el le queda genial y mis pequitas en la cara. Como no, para variar, esta tirado en la cama, sin apartar la vista del televisor.

-Ya estoy aquí, que pasa, ¿otra vez te has quedado atrancado en el FFXVIII y no te pasas un jefe o que? -Me mira con cara de “que me estas contando, si yo me lo paso todo solito”, aunque en realidad no sea verdad. Tiene los ojos gris azulados de su madre, de mayor se tendrá que quitar a las tías de encima a palazos.

-No, es que quiero que echemos un Tekken IX, que tengo ganas de meterte una paliza.

-Ja! No te quedan sopas!

-Si le quedan! -Grita desde el piso de abajo la mujer de mis hijos. -De cebolla, de tomate y de letras. -Muy graciosa ella, usando mis chistes malos. Si es que es perfecta para mi.

-Sube tu también, si quieres recibir.

-No, gracias, ya me has dado bastante esta mañana! -A veces tengo la sensación de que somos muy sueltos con nuestros comentarios subidos de tono frente a los niños, pero es otra epoca, viven con eso dia a dia, mientras no sean precoces, no pasara nada, solo tienen cinco y ocho años.

-Ya te pillare por banda, ya! -Ella me responde con una de sus risotadas.

-Papa, leñe! ¿Juegas o no?

-Siempre estoy dispuesto a darte la paliza de tu vida hijo mio, y después te enseñare como te he machado, no te he puse ese nombre para que que fueras un manco en los videojuegos.

-Hal, carga Tekken nueve. -Desde luego, aun flipo con la velocidad a la que avanza la tecnología, ya, ni darle al botoncito, con decirle lo que tiene que hacer, ya vale. Esto si es vida! Aun así, las pantallas de carga siguen existiendo, y mientras la barrita se va llenando, no puedo evitar pensar en mis cosas.

Mirar a Ezio me hace ver a mi esposa a través de sus ojos y pensar en mi querida Perséfone… Ya hace doce años que nos conocimos, diez que nos fuimos a vivir juntos, nueve casados y ocho de familia unida… Si esto no es una vida feliz, no se que mas puede serlo.