[audio:http://www.malkevnia.com/wp-content/uploads/2011/09/The-unseen-Paint-it-black.mp3|titles=The unseen – Paint it black]

Sinceramente, me esperaba que el día de hoy fuera mucho peor de que realmente ha sido, pero aun así, acabo de llegar a casa con un sabor de boca verdaderamente amargo. Voy a intentar explicar punto por punto lo que ha pasado este día. Aclaro que no soy supersticioso ni hostias pardas, solo era por poner algún titulo, pero también es cierto que hoy ha sido un cumulo de desgracias y casualidades desagradables.

Las cuatro de la mañana, yo estaba durmiendo. Había decidido irme temprano a la cama para ponerme a fondo con el vídeo-regalo por la mañana. Al parecer Lix no tenia la mismas intenciones y decide que, después de un año sin leer mi blog, hoy, a horas intempestivas, era el mejor para hacerlo. Y por supuesto, se entera de lo del video sorpresa… genial!

Las nueve de la mañana, me despierto en cuanto suena el despertador. He tenido una pesadilla de lo mas variopinta en la que intentaba salvar a un paraplejico interpretado el hermano pequeño de Malcolm, Dowie, de unos aliens (Mi mayor miedo) que no paraban de transformarse en cosas aun mas raras y hablaban haciendo rimas. Cosa super curiosa, pues yo soy incapaz de rimar nada.

Me levanto, cojo el móvil, miro los mensajes y descubro de una forma muy amable y con buenas palabras que Lix se ha enterado de lo del regalo.(Poh favoh, nutese la ironía)

Un poco desanimado por mi cagada, aunque con ganas de compensarla, empiezo a editar el video. Un poquito por aquí, un poquito por allá, y cuando quiero darme cuenta, es mediodía y me queda poco para terminar. PLAS! Peta el editor, y yo, de nuevo haciendo alarde de inteligencia, intento recordar cuando fue la ultima vez que había guardado. No lo había hecho. A empezar de cero…

Por algún extraño motivo, me entra la inspiracion y decido grabar un segundo vídeo aun mas estúpido que el anterior para añadir al montaje.

Se va haciendo tarde, no he comido y aun me tienen que entregar un video. No pienso ir a comer hasta que lo termine, ya bastante culpable me siento con que se haya enterado antes de tiempo. A contrarreloj y a pesar de los muchos problemas que han ido surgiendo, consigo terminar el vídeo. Empiezo a convertirlo. Para el que no entienda lo que digo, convertir es algo así como hacer un solo archivo de todo lo editado para poder verlo tranquilamente. Va a tardar el tiempo justo para que pueda salir corriendo y llegar justito, perfecto.

Voy a comer algo, aunque me cuesta un montón, porque soy un amasijo de nervios, aun queda la parte mas dificil, no montar ninguna escenita. Intento dormir un poco para no llegar hecho polvo, pero no puedo. Decido que aprovechar el tiempo arreglándome sera la mejor opción. Me ducho, me visto, me peino, lo preparo todo, cojo la bici, y salgo raudo y veloz.

Llego a tiempo, incluso cinco minutos antes, solo hay cuatro gatos, entre ellos, Helena. Saludo a Lix y la Diva, sin dejar de mantener contacto visual con Helena, claro. Me mira con cara de perro, como diciendo, muy bien, no me saludes, me importa una mierda. Justo la reacción que esperaba, aun esta resentida y yo sigo sin saber porque. Me acerco, la saludo cordialmente con un “Hola, que tal?” y me siento enfrente suya.

Va llegando gente y voy conversando con todos. El hermano de Lix me lanza pullitas por lo del vídeo, al igual que la Diva. Me deben haber puesto lo que viene siendo verde esta mañana. De hecho, su madre dijo algo así como que me falta algo. (En parte tienen razón)

La tarde avanza, parece que todo va bien. Alba ha tenido las pelotas de no aparecer con la excusa de que no tenia dinero para el tren ni forma de conseguirlo (El tren cuesta 90 céntimos) por lo que es un problema menos del que me tengo que preocupar.

Llega el momento del vídeo. Como es en un portátil y hay mucho ruido, termina escuchándolo solo Lix con los cascos, aunque todos explotan a carcajadas al ver algunas tonterias que he añadido o que estoy cantando y gesticulando como un bobo. Helena también se ríe, y varias veces antes, por algún que otro comentario puntual o intercambio de palabras, también, por lo que en mi absoluta simpleza e inocencia, doy por sentado que la reacción inicial solo era una especie de efecto dominó porque yo no la había saludado. “Por fin esta arreglado” me da por pensar, fuera lo que fuera que estuviera mal, porque es que tampoco estoy muy seguro de que es. Lix, por otra parte, termina llorando y abrazándonos a todos, la verdad es que yo pensaba que no lloraría. El momento fue muy emotivo… odio las despedidas.

La gente se marcha, aunque yo me voy a quedar un rato mas. Nos damos la mano, hacemos la medusa, chocamos los cinco o sencillamente hacemos el gesto con la mano. Le toca a Helena… hago el idiota.

Es evidente que, ya que Lix se va y yo me marcho a Valencia, no iba a volver a ver a Helena, al menos de esta forma tan directa, así que se me pasa por la cabeza que la mejor forma de despedirse es un abrazo. Definitivamente, soy estupido, pues la escena termina en yo super motivado, como me pongo siempre que voy a dar un abrazo, y ella de forma medio forzada intentando evitarlo. Me separo enseguida, pero el daño ya esta hecho, quizás no a ella, que le importara poco o menos, sino a mi mismo. No hay palabras ni hay nada, se deja correr, pero yo ya tengo esa mierda de regusto agridulce en el cuerpo que me va a joder el resto de la noche, y probablemente, los próximos días, incluso puede que llegue a hacer una entrada solo sobre eso. Se marcha.

Quedamos tres o cuatro y me pongo a comentar la jugada. La Diva me dice que qué me esperaba, que es normal, solo se comportaba de buenas conmigo por Lix, no porque se le hubiera pasado lo que fuera que tenia. Supongo que tenia razón al fin y al cabo, aunque… no se, no puedo parar de darle vueltas.

Nos vamos a otro sitio, intento llamar a Burbujita para calmarme un poco, pero no me lo coge. Estoy cinco minutos mas y me marcho. Tengo la cabeza demasiado en otra parte como para disfrutar nada.

Llego a casa, con la esperanza de que haya alguna de esas personas que tanto me animan cuando estoy mal, esas que son un poco mas objetivas que yo y tienen los pies mas en la tierra. Ojoschachis, perfecto. Me pongo a hablar con ella, saco un par de conclusiones mas, aunque no termino de estar convencido del todo.

Empieza la locura, como siempre. No puedo evitar pensar en cosas absurdas como en que llevaba la pulsera que le regaló mi madre, que yo llevaba el anillo que me había regalado y demás. Es hora de irse a dormir.

Me tumbo, y todo el cansancio y estres acumulado aparece. Fijo que hoy tendré un sueño rarisimo…