Siete de Enero de Mil Novecientos cincuenta, un Lipotes vexillifer chapotea junto a su pareja tranquilamente por el río Yangtze, unas horas mas tarde, el pequeño delfín, contempla como su amada da a luz a varios delfincillos, todos ellos de un color rosadito propio de la especie, pero eso, ahora mismo no nos importa, porque esa especie ya lleva años extinta y por mucho que nos pese, el tiempo pasado, es pasado.

Cincuenta y cuatro años mas tarde de que muriera el Lipotes vexillifer, al que llamaremos Willy, me disponía a escuchar el nombre de Manu por primera vez, un nombre, que junto con sus apellidos, pertenecía a la persona que seria mi modelo a seguir durante gran parte de mi pre-adolescencia.

Manumono, Monoverde, Manumonoverde, Simio, eran algunos de los nombres por los que le llamaban, yo, en aquella época un melenudo catorceañero callado y vergonzoso, me limitaba a continuar la conversación cuando el la iniciaba, así que prácticamente no le llamaba de ninguna forma.

Simio era el dependiente de una tienda sin nombre en la pequeña población de Inca, una tienda donde se jugaba a Magic, un conocido y popular juego de cartas coleccionables. Y ahí, entre esas tres paredes y la cristalera, pasaría horas y horas de mi vida y conocería a varios de los que serian mis amigos mas íntimos, pero ese, es otro tema que ya abarcare en otro momento. Hoy vengo a hablar de la leyenda que fue, y de echo sigue siendo para mi, ese hombre, y lo mucho que para mi representa.

Manu era un hombrecillo de huesos anchos y cara de bonachón que vivía a su manera, se quedaba a dormir en la tienda, abría tarde, se cachondeaba del personal, atendía solo si le apetecía, se quedaba empanado frente al mostrador sin escuchar lo que le decías, soltaba paridas super gordas, montaba partidas nocturnas sin pedir permiso a nadie, y lo que era mas importante, estaba currando de algo que le gustaba, o que me gustaba a mi, que a fin de cuentas, era lo que me importaba en aquel entonces. (Yo no se que cobraría, pero no seria mucho, y su jefe era un autentico gilipollas, pero yo hubiera currado gratis o hubiera donado un riñón si me lo hubieran propuesto)

Lo que probablemente mas me marco de su persona, fue el trato que me dio, pues me acogió un poco bajo su ala. Me decía que era bueno haciendo lo que hacia (jugando), me apoyaba, me aconsejaba como mejorar. Era la columna de la que estaba sujeto cuando tenia una duda a la hora de montar un mazo o con alguna regla. Supongo que, de alguna forma, le transforme en una especie de figura paterna a la que seguir, y necesitaba su aprovacion para sentirme lleno como persona. Por supuesto, el no me veía especial, solo era el chavalito que se pasaba el día entero en la tienda y que iba incluso cuando estaba enfermo, tenia fiebre y llovía a cantaros. (El por supuesto, me mandaba a casa cuando hacia eso)

Los meses pasaban como si de segundos se trataran, y como era de esperar, la vida son etapas, y esa etapa finalmente tuvo que llegar a su fin. Deje de ser el “chaval que llegara a ser un pro jugando a Magic” para convertirme en un chaval mas del montón sin una aspiración o un sueño que perseguir, cerraron la tienda, la trasladaron, cambiaron de dependiente y no volvi a saber mas de Manu hasta mucho años mas tarde. De la nueva tienda no quise saber nada. Unos meses mas tarde, me sacaría novia y empezara el declive social de mi vida, pero una vez, eso no acontece ahora.

Hoy, unos seis o siete años mas tarde, Berto, uno de los chicos que conocí en la tienda y que se hizo llamar mi archienemigo (ironías de la vida), ha entrado en mi habitación, primero para echarme la bronca por el video en el que le gasto la broma del trío, (No, no sabia que era un broma hasta que lo vio. xD) pero aun mas importante, para decirme que ayer estuvo con Manu, que le enseño la pagina, y que empezaron a mirar mis vídeos. Manu empezó diciendo que yo era un capullo, pero a medida que fue viendo cosas, la frase fue evolucionando hasta convertirse en “Este tío es un Crack!”.

A mi yo mas crecido, un poco mas maduro (no demasiado) y sobre todo, que ha conocido a Manu en muchas mas facetas, ya sean militares, borrachiles o con tías, no le han afectado demasiado esas palabras. Pero en mi interior, a ese criajo jugador de Magic, ese niño que idolatraba a un vividor, que deseaba algún día llegar a ser como el, por fin ha recibido las palabras de aprovacion que en su dia tanto deseaba, y prestandole durante un rato mis manos, con los ojos humedecidos y estas palabras tan poco heteros, solo puede decir “Gracias Manu, eres un tío de puta madre.”

EDITO: De puta madre! Berto ha leído la entrada y me acaba de decir que el Manu que decía lo de la pagina no era el mismo Manu que el de la tienda… en fin… ¬¬U Como mínimo he tenido una sensación fugaz de realización…

Lo dejare tal cual. Es algo de lo que reírse algún día… pero ahora mismo, me siento imbecil. xD

PD: Willy tuvo una vida corta pero intensa. Se sabe que le tocaron seis millones de Delfisetas y que los perdió en peleas ilegales de gambas. A la corta de edad de veinticinco años de delfin lo encontraron ahorcado en el fondo del mar, junto a sus llaves. Sus hijos, sin padre, y con una madre drogadicta, terminaron muriendo de inanición por falta de atención materna a los pocos meses de nacer.