[audio:http://www.malkevnia.com/wp-content/uploads/2012/12/Bizarre-love-triangle.mp3|titles=Bizarre love triangle]

Miro el calendario y no puedo creer lo rápido que pasa el tiempo. Ayer estaba subiendo las pocas cajas que contenían lo que se podría considerar toda mi vida, a un cutre piso de mala muerte, y hoy, llevo más de un año en Valencia. Es como si hubiera sido un simple parpadeo, un rápido jadeo, esa fracción de segundo en la que te dejas caer en el sofá, y todo eso, te lo debo a ti, porque cuando eres feliz, todo pasa más deprisa. Gracias.

Debo reconocer y reconozco, que a veces soy un capullo integral, que me pongo insoportable, que pido espacio para hacer mis cosas o que agobio pretendiendo meterme en tus bragas constantemente, se que pido mucho, que me quejo o hago bromas de mal gusto, que no me apetece hacer absolutamente nada y no hago lo que debería o que quiero hacer alguna locura y desaparecer, se que todo eso y una enorme montaña de cosas más, harían que quisiera ahorcarme hasta la madre Teresa de Calcuta. Pero a pesar de todo eso, ignorando todos esos defectos y contra todo pronostico, me sigues queriendo con toda tu alma, y lo haces por como soy, sin intentar cambiarme, sin esperar que haga o deje de hacer algo, solo por el mero hecho de que quieres que sea feliz y estar a mi lado. Gracias.

Las cosas están difíciles, encontrar trabajo es casi imposible, no puedo hacer todo lo que me gustaría, y si miro hacía atrás, este año ha sido supervivencia urbana total más que unas vacaciones, pero aún así, el estar contigo compensa todo ese malestar que siento cuando no se quien soy ni a donde voy, porque se que pase lo que pase, tengo la certeza de que vas a estar siempre a mi lado, apoyándome. Gracias.

Eres increíble, la persona más maravillosa que he conocido. Te amo con todos los centímetros de mi ser, con algunos más que con otros, pero en general, con la energía y la fuerza de un millar de estrellas, y cada día más. Muchísimas gracias por todo, de todo corazón.

Y aunque no te lo diga cada día, lo tengo siempre presente