[audio:http://www.malkevnia.com/wp-content/uploads/2011/11/Bso-En-Busca-de-la-Felicidad-Main-Theme.mp3|titles=En Busca de la Felicidad – Main Theme]
De: Anónima Esmeralda
Para: Malkev Malkavian
Asunto: Sin asunto

Buenas noches.
Espero que estés en un lugar cálido, yo tengo un frío increíble.
Antes de nada, debes saber que no me conoces. En realidad yo tampoco te conozco a ti, no al menos en el sentido literal del verbo “conocer”, y tampoco en el sentido figurado, pero al menos, yo sé de tu presencia. De echo, llevo meses leyendo las cosas que publicas, interesándome por ellas como si te conociese y temiese por ti, emocionándome, sintiendo cada cosa que escribes como si la viviese yo misma o como si me la contases a mi, y hoy he sentido la necesidad de escribirte este correo. Sabía bien que, siendo como creo que eres, si buscaba encontraría tu dirección en algún lugar del blog, y efectivamente, no he tardado mucho en hacerlo.
Tú y yo, en realidad, no tenemos nada y tenemos muchas cosas en común. Pero antes de que creas que soy una persona demente, trataré de calmar esos pensamientos y te diré cómo he llegado hasta ti y por qué estoy escribiendo este email ahora mismo.
Hace tiempo, y desde una red social que no mencionaré por mantener mi propio anonimato, encontré tu perfil. Yo siempre he tenido una cierta facilidad para saber cuando estoy ante algo que merece la pena y cuando no -o al menos, mi instinto no me ha fallado hasta ahora- y en ese momento, tras leer tu nick y ver tu foto (un tío guapo y friki que a simple vista no parece retard) y leer algunas de tus chorradas, supe que en ti encontraría algo diferente, algo bueno. Y efectivamente no me equivocaba. Llegué a tu blog y me dispuse a beberme tu vida sin compasión, a conocerte sin conocerte, a maravillarme con tu fuerza, con tu ilusión, con las cosas que te impulsaban a seguir adelante. Me pareciste (y en realidad me sigues pareciendo) un caballero que camina sonriente hacia la torre donde yace el dragón a cuya vida tiene que poner fin, preocupándose solo de si la princesa que lo espere deseará amarlo eternamente.
En realidad, leerte me daba bastantes esperanzas. Pensaba que si podías echarte una mochila al hombro y viajar, y ser feliz, quizás algún día yo también pudiese hacerlo. Porque sinceramente, no hay nada en este mundo que me interese más que abandonar este lugar en el que estoy ahora mismo.
Con el paso del tiempo, fui tomando como rutina entrar a leer qué te pasaba. Yo no podía saber de tu vida más de lo que tú querías compartirla, pero como te he dicho siempre he tenido facilidad para calar a las personas, y estaba segura de que la tuya debía ser una gran historia, porque tenía un gran protagonista. Supongo que, en parte, me he hecho una imagen tuya en mi cabeza que podría o no parecerse con el original… pero dentro de todos esos detalles, las cosas que cuentas son tuyas, y ahí hay suficiente material como para saber que eres un tío enorme, un tío grande, un caballero, sin lugar a dudas, con fuerza y con coraje, pero con un enorme corazón además. Seguramente seas una raza en peligro.
Leer tu historia con Burbujita estos días me ha hecho llorar como una niña. Yo estoy en una situación muy parecida a la tuya. El relato de tu encuentro con ella ha sido muy grande, me emocionaba tanto leyéndolo que no paraba de pensar en “mi chico”, en lo duro que es tener lejos a alguien a quien amas, y en lo poco, lo poquísimo que importa eso cuando finalmente, puedes fundirte en un eterno beso con esa persona, cuando lo tienes a tu lado al fin, y te aseguras que el tiempo, la espera, la distancia merece enormemente la pena.
Aish, estoy llorando de nuevo.
Y por eso he decidido escribirte. En parte para agradecerte enormemente tu blog. Yo también escribo uno desde hace varios años, aunque es bien distinto al tuyo, y supongo que a mi me haría bastante ilusión leer que una persona que no conozco es capaz de sentir tanto con las cosas que escribo… y, por otra parte, te escribía para desearte toda la suerte del mundo, que seas feliz, enormemente feliz buscando tu lugar, aunque nunca lo encuentres, pero que encuentres miles de personas auténticas y maravillosas como has ido haciendo hasta ahora, y que te esperen muchos, muchos momentos tan buenos como los que he leído alguna que otra vez en Malkevnia.
Seguiré visitándote en silencio, como hasta ahora, para leer que tal va tu vida en Valencia, ahora con mayor interés ya que, seguramente el año que viene tenga que ir a vivir allí para terminar mis estudios. En realidad estoy entusiasmada, necesito salir de este lugar, abandonar mi casa y a toda la gente que conozco y empezar una vida nueva sin preocuparme del pasado, de la gente que lo forma, de nada más. Y quizás, y solo quizás, empezar a conocer eso que llaman felicidad, y que tanta falta me hace desde hace tantos años.
Esta noche, cuando regresaba a casa, venía pensando en lo que quería escribirte sin tener muy claro la finalidad de este correo. Bueno, finalidad, posiblemente no tenga. Es decir, no pretendo formar parte de tu vida, ni pretendo recibir una respuesta siquiera. Solo quería hacerte llegar mis palabras, mi agradecimiento, y con que leas esto y comprendas todo el amor que lleva este correo, estaré conforme.
Y, como ya solo se me ocurren tonterías que contarte, y lo esencial está dicho, me despido de ti.
Espero que seas feliz.

Espero, seas quien seas, que escapes de este lugar. Espero que el mundo cambie y que las cosas mejoren. Pero lo que espero por encima de todo es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te quiero. Con toda mi alma, te quiero.”

Un abrazo, chico. Te deseo lo mejor.