[audio:http://www.malkevnia.com/wp-content/uploads/2012/02/Ain’t No Rest For The Wicked.mp3|titles=Ain’t No Rest For The Wicked – Cage The Elephant]

Esta no es una anécdota de esas tristes o locas que siempre cuento sobre mi vida, ni siquiera está terminada, es sencillamente una especie de preludio hacia una enorme historia que está empezando.Han pasado cuatro meses desde que pisé Valencia, aún no he terminado de hacerme a la idea, es una mezcla entre un sueño y llevar toda la vida aquí, aunque a veces tengo la sensación de haber llegado ayer. Es raro… pero mola que lo flipas.

En este corto periodo de tiempo he vivido bastantes cosas. Un fin un año, no el mejor de mi vida, pero tampoco recuerdo ninguno excesivamente bueno, con una cena increíble, uvas y después un agradable aunque algo extraño rato con Sary-chan. Los días siguientes los pasé en cama con vómitos, a saber por qué. He descubierto un club de rol, el Thalarion, donde he empezado con esos mundos alternativos que siempre había deseado desde que empezaban a salirme pelillos en los huevos. También he encontrado un curro, aunque me han terminando echando, supongo que eso de ir “a puerta fría” casa por casa no era lo mio, soy una persona muy alegre aunque se me contagia enseguida la negatividad, por otra parte me ha permitido sacarme unas perrillas. He tenido que vender cosas que me traje por si era necesario un dinerillo extra, he hecho trabajitos extras limpiando, de jardinero y demás para pagar el alquiler y me he visto agobiado y desesperado en alguna que otra ocasion, aunque por suerte no he llegado a pasar hambre. De todo esto hablaré detalladamente pronto, que mientras aparece otro trabajo, tengo tiempo. Ahora estoy aquí por otra cosa.

Hoy es un día especial, y como no puedo estar a su lado, está entrada se la voy a dedicar a la personita que me ha cambiado la vida y hace que todos los problemas desaparezcan si estoy a su lado.

El día que pisé la península fue un poco caótico. Retrasos, no encontrar el piso, esperar a mi padre para que me trajera las cosas, la mudanza, descubrir que ella vivía más lejos de lo que creía… no pude verla, eso me jodió bastante, pues era una visita sorpresa, ella creía que yo llegaba cinco días más tarde. Se tuvo que aplazar.

Día siete, si, porque soy un obseso del numero de la suerte. Como habíamos acordado, ese era nuestro día, al menos de forma “oficial” porque en realidad, no existe un día que pueda considerarse el primero. Es el día en que nos vimos de nuevo. Podría haber sido el primer beso, el primer “te quiero” o la primera vez que le rocé una teta con el codo sin querer, pero no, ese era un momento especial, de transición, un “ahí voy, para quedarme”.

Desde entonces, no desde el primer siete, que fue una visita, sino desde el segundo, que es cuando me mudé, nos hemos visto siempre que hemos podido, ya que ella estudia y es una chica responsable. Si la cosa fuera al revés, probablemente sería totalmente distinto, ella echándome la bronca por fugarme de clase para verla con una sonrisa aunque con tono serio. Eso está bien, me aporta equilibrio, me baja un poco de las nubes, es justo lo que necesito.

Debido a mi situación precaria, he tenido que eliminar los paseos en limusina, los baños en pétalos de rosa y leche de cabra, he tenido que vender mis dientes de oro y cambiar el caviar por criadillas. Aunque todo eso no importa, pues salgo ganando, ya que como suelen decir, el tiempo es oro, y para mi, si estoy a su lado, es rodio. Rodio que por desgracia, solo aprecio yo, ya que si se pudiera comprar cosas con amor, medio planeta sería mio. Digo todo esto porque aunque me gustaría hacer de cada velada un momento inolvidable, solo puedo elevarlo a la categoría de maravilloso, ya que todas mis acciones tienen que ser, por fuerza, gratuitas, y eso a veces me deprime y me limita, pues se merece muchísimo más. Pronto… muy pronto…

Me estoy enrollando otra vez. Si es que soy un caso perdido. A lo que iba, mi estado actual.

Soy feliz, más feliz que nunca, y todo apunta a que la cosa va a ir mejor. Me siento seguro de mi mismo, querido y en paz, no concibo como la relación puede estropearse, ni tan siquiera imagino ni una misera tontería por la que podríamos llegar a pelearnos, es sencillamente perfecto, más de lo que había podido imaginar. Y se lo debo a ella, a la chica de mis sueños. Una chica que con un simple abrazo me cura, con un beso me anima y con unas palabras me hace sentir único. Es guapa, sexy, lista, atenta, mona y tiene una afinidad conmigo increíble, probablemente ni me la merezca, pero he tenido la suerte de que es tímida, por lo que he sido el primero en descubrirla y aunque le joda al mundo, también el ultimo que pueda tener una relación de pareja con ella. Si hace falta, sacaré la motosierra.

En resumen, estoy genial, tengo una novia genial, una salud genial y me encuentro genialmente buscando un trabajo con el ganar dinero genial y terminar de cerrar el circulo con el que tener una vida de la hostia!

Venir a Valencia es la mejor decisión de mi vida.

Me faltan palabras de agradecimiento para decirle a mi pequeña lo mucho que ha hecho por mi, pero estas dos palabras son lo más cercano que tengo, “Te amo”.