[audio:http://www.malkevnia.com/wp-content/uploads/2011/08/I-wish-I-could-see-you.mp3|titles=I wish I could see you – Herman Dune]

Entrada escrita por Inma

Se que te hubiera gustado que escribiera mi versión de la historia. Y decido hacerlo ahora para que puedas entenderme y comprender todo lo que siento.

Mis sueños en Barcelona se habían desmoronado. Cansada de patearme todos los barrios de la ciudad buscando trabajo sin éxito y malviviendo cada vez más decidí volver.

Hacía un mes que estaba en Valencia. Vivía con mi prima y dos gatos gordos. Una solterona de 35 años adaptadisima a vivir sola y con mil manías. Como cada mañana salía en busca del trabajo que me iba a sacar de la miseria y me iba a permitir ahorrar para cumplir mi sueño: vivir de la tierra.

15M, una fecha que marcó un antes y un después en mi estancia en Valencia. A partir de ese día recobré la esperanza y las ganas de seguir luchando. Vi como mucha gente, joven y no tan joven tenía las mismas ganas que yo y vi, que unidos podíamos construir algo. La acampada en la plaza.

Yo al principio iba de visita. Cada día iba a las asambleas sin involucrarme demasiado, escuchando siempre muy atenta todo lo que se decía. Me parecía increíble que ese milagro estuviera ocurriendo. Me movía muchísimo ir y sentirme libre, sentirme comprendida por otras personas en la misma situación que yo, o peor.

Así que, un día, en uno de esos paseos a la plaza me topé con la comisión de apoyo. I allí estaba Harold, un chico que me acogió super bien. Recuerdo que era viernes, me senté con él y me contó lo que hacían en esa comisión. Me encantaba la idea de quedarme con ellos para siempre. Al momento se puso a llover a mares, y tuvimos que improvisar toldos de plástico. Después volví a casa empapada de la lluvia, para colmo mi prima se enfadó conmigo por llevarme su bici. Pero no me importaba, estaba feliz!

Volví a la plaza todos los días, tenia muchas ganas. Allí me sentía fuerte. Cogí mucho cariño a todos los que formaban el grupo de apoyo. Éramos como una familia. Reconozco que alguna vez llegué a agobiarme, éramos pocas chicas allí y supongo que el calor de junio-julio sumado a la testosterona adolescente hacían su efecto.

Un día de tantos apareció Kevin. Un chico que me llamó la atención desde que lo vi. Siempre llevaba una sonrisa en la cara y hablaba poco. Enseguida le pregunté que hacía allí. Me interesó saber algo de él. Cuando me dijo que era de Mallorca y se había venido con una mochila a la aventura sentí envidia y curiosidad por saber su historia. Quería saber que le había llevado hasta allí y por que había iniciado un viaje como ese.

Lo pillé mirándome un par de veces y nuestras miradas se cruzaban. Pensé que era algo casual, que era uno más que veía en mi un trozo de carne sabrosa y ya está. Pero no…un dia en el que me levanté para irme a casa me sorprendió. El chico tímido que hablaba poco me pidió un abrazo! Y yo…deseaba dárselo. Y se lo di, claro que se lo di. Volví a casa andando con muy buen sabor de boca, me sentía super bien. Pero pensé que me hubiera quedado abrazada a él toda la noche. Quizás me gustaba…

Otro día me acompañó a casa. Y hablamos un montón. Sobre mi, mis sueños, sobre él y su aventura de dejarlo todo para buscar su sitio…No quería llegar a la puerta de mi casa, deseaba escaparme con él y perderme para siempre en ese instante. Pero llegamos a la puerta de mi casa y le dije que debía subir. Le di un abrazo, pensé en besarle, pero deseaba que lo hiciera él. Y pensé “venga, bésame ya, si lo estás deseando…por que no lo haces?” Pero no, nos despedimos de la manera más formal y me quedé medio temblando por ese instante en que dos personas se miran, durante unos segundos sin saber que hacer. Subí a casa, me acosté en la cama pensando en él, y en si esas miradas iban a cobrar sentido algún día. Quizás no le gustaba, quizás mejor así, amigos y ya está.

Recuerdo que le prometí que veríamos una peli juntos. “Hacia rutas salvajes”. La he visto mil veces, pero me apetecía muchísimo verla con él. Con el protagonista de la historia ☺

Esos días, el ambiente en casa estaba un pelín quemado. Mi prima no entendía mi forma de vida sin planificar nada. Sin horarios y en la plaza el 80% del día. Le desestabilizaba pensar que podía estar en alguna manifestación con los antidisturbios por allí. La cosa es que no me apetecía nada pedirle si podía traer a alguien. Pero quería verle! A solas, sin nadie, quería conocerle más…así que le dije de quedar en Viveros. Un parque precioso en el que no había nada que pudiera molestarnos.

Me fui un rato antes a leer, pero estaba nerviosa! No podía concentrarme en la lectura. “Este chico me gusta” pensé. Entonces apareció y me dio otro abrazo. Nos sentamos en la hierba y hablamos un montón. Hasta que los temas iban desapareciendo y las miradas empezaban a hablar por si solas. Yo pensaba “venga…dímelo ya…por favor!” Me encantó que me dijera que le apetecía dormir abrazado a alguien…yo no me pude resistir. También lo estaba deseando. Nos tumbamos en la hierba y me quedé abrazada a él. Cuando levanté la cabeza, sin pensarlo hice lo que llevaba deseando días atrás. Le di un beso! Cuando lo miré sus ojos brillaban y su expresión era de felicidad absoluta. Entonces supe que le gustaba.

A partir de ese día volvimos a quedar todos los días. Me estaba empezando a enamorar.

Yo! Otra vez, después de casi un año sin pareja. Yo! La mujer independiente que había aprendido a estar sola y a disfrutar de esos momentos sin nadie. La que había dicho después de tres rollos sin sentido “Que se mueran todos los hombres del planeta!” Si yo…la mujer que estaba deseando que la trataran como algo más que a una muñeca de trapo. La que estaba deseando que la hicieran sentir especial, querida, única…Y ÉL lo consiguió…me hizo tocar la felicidad, me hizo vibrar, me invitó a soñar más , me hizo volver a creer en un amor de verdad, limpio, sin desconfianza, sin malos rollos…

Un día de tantos me recogió en casa, Bajé y su expresión no era la misma. Tenía algo que decirme. “He besado a Irene” Esas 4 palabras me destrozaron. Sentí que algo me quemaba por dentro, sentí…VACIO. No quería llorar delante de él, ya que me había traicionado no iba a darle el gusto…pero las lagrimas cayeron solas…Quería irme de allí, pero tenia los pies pegados al suelo. Deseaba pegarle pero…”Déjame explicarte, ha sido un beso de despedida….somos amigos” Entonces quise entenderle y le perdoné. Lo empujé y luego le di un abrazo y me lo comí a besos. “Dios! Que susto me has dado, eres imbécil!”

Decidió volver a Mallorca. Decidimos que era mejor así. La situación aquí era insostenible. Cada noche me quedaba pensando donde estaría o si estaría bien, si tendría hambre…no podíamos estar así. Nos despedimos y se fue. Iba a volver en dos meses… a mi me parecía una eternidad. A él no. Confiábamos en que todo iba a ir bien. Hablábamos cada día por skype. La pantalla del ordenador quemaba! Nos deseábamos a muerte y a mi me creaba impotencia verle así de guapísimo y no poder abrazarle. Deseaba que me hiciera el amor de todas las formas posibles, todos los días. Me encantaba verle y que me enseñara sus cosas, sus chorraditas, su espacio. Le necesitaba tanto…Pensaba en él a todas horas, miraba sus videos, leia sus textos, me se su página de memoria! Pero es que aún quería más…

Leia su twiter…una página que nunca he llegado a entender, pero me gustaba lo que ponía aunque fueran chorradas. Y es ahí donde me desilusioné. Se que fue una chorrada que ensució una relación preciosa en la que había-hay mucho amor.

Ese amor, hoy, ahora sigue vivo. Aunque lo quiera negar, aunque quiera mirar adelante, está ahí. Sigo mirando sus videos, sigo perdiéndome horas en esa mirada dulce pero soñadora de color verde. Sigo estando pendiente de él y de las chicas que lo siguen aunque quiera negármelo a mi misma. Me sigue quemando por dentro esa sensación de que nada será lo mismo. De que por mucho que lo intentemos, nada será igual. Aquí en Valencia vivimos un precioso momento de felicidad. Y sigo viéndolo tirado en el parque esperándome…y se me caen las lagrimas al ver que ya no está. Que ya ha pasado.

Esta semana volví a la plaza. Me puse en el centro y empecé a visualizar todos los puestos de la acampada. La gente bailando, de aquí para allá…y lo vi a ÉL acostado en el sofá leyendo, esperándome y me di cuenta de que fue un sueño. De que ya no estaba…se me encharcaron los ojos, cogí la bici y me fui perdiéndome por las callejuelas hasta casa.

Un día más, a las 20h trabajo. Pero ya no es un dia menos que falta para volver a verte.

Espero que ahora entiendas por que no he dejado de quererte. No te lo diré más vale? Te quiero como no te imaginas. Entiende que el amor no se ha terminado y que la persona que deja sufre igual que la que es dejada.

Espero volver a verte algún dia y que podamos llegar a entendernos mejor. A veces pienso en si no te hubieras ido…pero son todo suposiciones.

Un fuerte abrazo, hablamos pronto.