[audio:http://www.malkevnia.com/wp-content/uploads/2011/09/going-under-evanescence.mp3|titles=going under]

No, tranquilos, no voy a hablar de Crepúsculo. Son celos de los de verdad, de los de una Vampiresa gótica y demente de las de la vieja escuela, esas que te chupan la sangre, entre otras cosas, y te dejan seco.

Estamos a principios del dos mil nueve, mas o menos, y llegaba yo de una guardia de veinticuatro horas, cansado, por supuesto, y un poco mas agobiado de lo normal, porque la convivencia estaba siendo un verdadero caos y no veía forma de arreglarlo. Habia conocido a una chica nueva gracias a la ultima liada parda de la Vampiresa, una tal Helena, y me refugiaba un poco en su amistad para pasar la tormenta que era mi día a día. La Vampiresa veía eso super mal, y no paraba de buscarle cinco pies al gato, como si a mi me gustara esa chiquilla y fuera a terminar con ella. Que locura, verdad?

Abro la puerta de casa, saludo y no recibo respuesta. Bueno, eso es mejor que recibir respuesta de un desconocido que esta durmiendo en el sofá, como ya había pasado otras veces. Debe tener turno de mañana en el hospital, asi que, por desgracia, me tocará dormir solo. Si, a pesar de estar todo el día de bronca, a la hora de dormir, seguíamos tan ñoños como el primer momento.

Pero antes, toca rutina. Y la rutina, por supuesto, es mirar como van las descargas. Pero antes de llegar al PC, sobre la mesita del salón, me encuentro un taco enorme de folios, perfectamente ordenado. Eso no seria raro si no fuera porque estaban impresos con todas y cada una de las conversaciones que había tenido con Helena, y para mas inri, con decenas y decenas de frases subrayadas y sacadas de contexto.

“Me caes muy bien” y “Tienes buen gusto con las películas” son ejemplos de frases que recuerdo subrayadas; tal vez no sean las mas rebuscadas, pero se entiende el concepto.

Mis ojos salieron disparados de sus órbitas, no me lo podía creer, mas de quinientos folios! No quería imaginar la cantidad de tiempo que se había pasado con eso y la barbaridad de improperios que habría soltado contra mi y contra la pobre Helena. Aparte de, por supuesto, la animalada de tinta que habrá gastado.

Aclaremos algo, se lo que parece, porque conocéis el final de la historia, pero no es así, en ese momento aun no estaba tonteando con ella, o como mucho, era un tonteo inocente que no llevaba a nada. Bueno, por lo menos, no llevaba a nada… hasta esa noche.

No gasté mas de cinco minutos en preocuparme por esa locura, pues no era la primera vez que me hacia una jugarreta de ese calibre, ya me la había liado parda cuando encontró mi Fotolog (inexistente en la actualidad), que utilizaba a modo de desahogo; en navidad, cuando a mi me apetecía quedarme en casa; o la ya mencionada vez que se fugó a Barcelona sin más y provocó que conociera a Helena.

Así que, decidí que me haría el loco y me iría a dormir, con la esperanza de que cuando llegara, estaría un poco mas calmada y podríamos hablarlo tranquilamente.

Tantos nervios y tanto lío, no me dejaban dormir, así que me trasladé de la cama a mi silla y me conecté. Allí estaba uno de los apenas cinco o seis contactos que tenia, Helena, dispuesta a animarme un poco, como era costumbre ultimamente. Le decía que estaba fatal por lo que estaba pasando, ella me hacia pensar en otras cosas, y bueno, me animaba en general. A lo largo de la conversación solté que necesitaba uno de sus abrazos.

ANECDOTA: Como Helena solo vivía a cinco o seis calles, cuando me iba a despedir, en lugar de decir adios, decía “Un segundo, ahora vengo”, salia corriendo de casa y me iba a la suya para darle un abrazo de buenas noches.

QUE NO, HOSTIAS, QUE NO ME GUSTABA!

 

Llega la Vampiresa a casa, entra en la habitacion y se pone en su PC, que esta junto al mio. Yo, por no liarla mas, me despido de Helena casi sin avisar, y le suelto un “Te quiero” que me salio por inercia, de hecho, dudaba de si lo había enviado o no. Supongo que en el fondo se lo quería decir, aunque no estuviera muy seguro de lo que sentía. (Vale, si, a lo mejor me gustaba un poquito, pero yo estaba con la Vampiresa, y soy una persona fiel.)

Rutina, ella se pone a jugar al WoW y yo a mi rollo mirando series o jugando al juego de turno. Hasta aquí, todo bien.

Llega la noche y yo me encuentro super angustiado, así que empiezo a dar vueltas por la casa, no me apetecía nada meterme en la cama. Me entraban incluso ganas de salir corriendo, porque me sentía atrapado. Finalmente, paso del tema y me meto en la cama, total… Un poco de discusión, y hacemos “las paces”, como casi cada día, en cualquier lugar de la casa, you know. Bueno, en realidad solo empezamos. Mi móvil vibra, he recibido un sms.

“Si bajas al portal, te espera una sorpresa.” Helena

A pesar de coger el móvil y leerlo a la velocidad de la luz, la Vampiresa logra ver quien lo ha escrito.

-Trabaja contigo?
-No…
-Entonces, que ponía?
-Nada…
-Que me digas que ponía!
-Que esta abajo.
-La mato!! Te juro que la mato!!!

Y sale corriendo en ropa interior, como alma que carga el diablo. Por supuesto, yo detrás de ella, vestido con lo que alcanzo a ponerme, unos sencillos vaqueros. Empieza la carrera escaleras abajo, gritando como una posesa, y zafándose de mi cada vez que la cogía, tenia la adrenalina a tope, no podía con ella. Llegamos al portal, lo abre de un tirón, me da en el hombro y sale. Allí esta Helena, la angelical Helena, con cara atónita, sin saber muy bien como reaccionar.

-Tu!
-Yo que?

Hay dios, que me la mata! Me pongo enfrente, esta vez si, la consigo parar y la tiro al suelo. Mientras la tengo sujeta le hago un gesto a Helena para que se vaya corriendo. Me hace caso.

Estoy en mitad de la calle, con una chica semidesnuda llorando en mis brazos. Que cojones hago aquí?

Subimos al grito de “Como puedes hacerme esto”.

DATO: Un rasgo característico de la Vampiresa es que cuando una frase le parece acertada, la repite hasta que no puede mas o encuentra una mejor.

Entramos en casa, en la habitación, se pone a llorar. Entonces me suelta la frase que terminó con todo.

-Elige, o ella o yo?

Sinceramente, en ese momento, y asi en caliente, pues no es que fuera el mejor momento para decidirse, pero una persona que me hacia elegir entre ella y otra persona, nunca podia ser la opcion correcta.

-…Ella.

-Vale.

Me despisto un instante y me la encuentro en el borde de la ventana.

-Que haces!?
-Me da igual todo.

Y salta. No un, intenta saltar, o un, hace un amago de, no, salta. Y yo, aun a día de hoy no se como, atravieso la habitación en un segundo, llego a la ventana y consigo cogerla al vuelo. Mis brazos hacen de tope con los suyos y me meto una hostia padre contra el borde de la ventana, pero la cojo. Si hubiera saltado de cualquier otra forma, hubiera caído cuatro pisos hacia abajo y yo tendría que ir a decirle al vecino que si me puede devolver a la novia, que se me ha caído en su patio. Bromas aparte, pego un tirón y la meto dentro. Nos quedamos los dos tirados en el suelo, de cualquier manera, llorando como locos.

Al rato, llama a sus padres, y sigue con la bronca. A mi ya me da igual todo, apenas he dormido y en un par de horas vuelvo a tener turno de veinticuatro horas.

Sus padres llegan, ella se marcha. Llamo a Helena, ella esta tan desconsolada como yo y también pensaba que no hablaríamos nunca mas. Cuelgo y me duermo, total, ya nada tiene arreglo, dormir no empeorará las cosas.

Una hora o así mas tarde, aparece de nuevo por la puerta.

-Como te puedes dormir habiendo pasado algo así, joder!?
-Mañana curro… joder, necesito dormir al menos una hora… me voy a morir…
-Haz lo que te de la gana.

Y tras un rato, sin saber apenas donde me encuentro y donde se encuentra ella, consigo conciliar el sueño durante lo que parece ser un parpadeo. Suena el despertador. A tomar por culo todo! Si hoy no me pego un tiro con el fusil, ya no creo que me lo pegue nunca.

Me fuí a la guardia, y… Bueno, mejor eso lo dejo para otro día.