“Podíamos expresarnos libremente. Sin ataduras, ni formalismos. Nadie juzgaba a nadie. De alguna manera todos cambiamos. Aprendimos de los mayores, ellos nos enseñaban, nos animaban a seguir, nos aconsejaban… Recuperamos la esperanza, las ganas de vivir y de luchar. Teníamos entusiasmo. Allí había luz. Si, echo de menos la plaza.”

Inma Lorente

¿ Queréis saber como lo viví yo?